En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, conmemorado cada 2 de abril, estudiantes desde prekínder a segundo básico participaron en una significativa experiencia sensorial organizada por el Programa de Integración Escolar (PIE) del establecimiento y desarrollada en el anexo Abtao.
La actividad, denominada “pasillo sensorial”, tuvo como objetivo que niños y niñas pudieran comprender y desarrollar la empatía respecto a cómo las personas dentro del espectro autista perciben los estímulos del entorno. A través de esta experiencia, los estudiantes caminaron descalzos sobre diversas texturas y exploraron distintos materiales dispuestos en estaciones, permitiéndoles vivenciar de manera concreta cómo sienten el mundo algunos de sus compañeros.
Constanza Pinilla, psicóloga del Programa de Integración de enseñanza básica, explicó que “la intención es que los niños puedan entender, comprender y también desarrollar el sentido de la empatía en relación a cómo los niños que están bajo la condición del espectro autista sienten los estímulos en el mundo”. Asimismo, destacó que esta es la primera vez que se implementa esta iniciativa en el establecimiento, buscando conmemorar la fecha de una manera más cercana y significativa.
Previo al desarrollo de la actividad, se entregó a los estudiantes una explicación clara sobre el sentido de la experiencia, reforzando la importancia de recordar esta fecha a través de vivencias concretas que promuevan la inclusión y el respeto.
Esta iniciativa se enmarca en los principios de la Ley TEA N°21.545, que promueve una educación inclusiva y de calidad, garantizando el acceso, participación y progreso de cada estudiante a lo largo de su trayectoria educativa. Entre sus pilares destacan el trato digno, la autonomía progresiva, la neurodiversidad, la detección temprana y el trabajo intersectorial, así como la participación activa de las familias y estudiantes en los procesos educativos.
El autismo es una condición neurológica del desarrollo que acompaña a la persona durante toda su vida, influyendo en la forma en que percibe el mundo, procesa la información e interactúa con los demás. No se trata de una enfermedad, sino de una forma distinta de experimentar la realidad, donde cada persona es única y presenta diferentes necesidades de apoyo.
Como comunidad educativa, este tipo de actividades refuerza el compromiso con la inclusión, promoviendo espacios de aprendizaje basados en el respeto, la empatía y la valoración de la diversidad.





