En el contexto del Mes Mistraliano, las y los estudiantes de primero y segundo básico vivieron una especial experiencia al recibir en sus salas de clases a una ilustre visitante: la mismísima Lucila Godoy Alcayaga, quien compartió con niñas y niños los principales aspectos de su infancia en el Valle del Elqui.
La actividad, titulada este año “Conversando con Lucila Godoy”, forma parte de la iniciativa “Conversando con Gabriela”, instancia pedagógica orientada a los niveles iniciales, en la que una docente caracterizada como la poeta dialoga con el estudiantado sobre distintos momentos de su vida. En esta versión, el énfasis estuvo puesto en su niñez en Monte Grande, permitiendo a las y los estudiantes acercarse a su historia de manera cercana, lúdica y significativa.
La profesora de Lenguaje, Marcia Araya, fue la encargada de dar vida a la destacada escritora, relatando episodios de su infancia y recreando su mundo a través de un relato dinámico que incluyó elementos visuales, como fotografías del Valle del Elqui, su muñeca, uvas y una bolsita de tierra, recursos que captaron la atención del estudiantado.
Durante la actividad, “Lucila” narró cómo era su vida cuando pequeña: recordó sus juegos con una muñeca confeccionada por su madre, Petronila, quien era costurera, y describió con cariño el entorno natural en el que creció. “Yo vivía en el campo, en la montaña, las estrellas eran hermosas y había muchos árboles. En el Valle del Elqui hay muchas uvas”, relató, evocando la conexión profunda con su tierra natal.
Asimismo, compartió detalles de su identidad y su historia personal, señalando que nació el 7 de abril en Vicuña y que fue “una niña feliz” en Monte Grande. A través de un relato cargado de simbolismo y fantasía, como su viaje en una “máquina del tiempo” en una cometa, también adelantó a las y los estudiantes su decisión de adoptar, en el futuro, el nombre de Gabriela Mistral, y su deseo de llevar siempre consigo “una bolsita de tierra del Valle del Elqui”.
La actividad no solo permitió conocer datos biográficos de la Premio Nobel, sino también generar un espacio de interacción y aprendizaje activo, donde las niñas y niños pudieron hacer preguntas, comentar y vincularse emocionalmente con la historia presentada.


